Uno de los
múltiples relatos acerca del origen del ser humano, aquél que se incluye en la
Biblia, concede una gran relevancia en tan delicado asunto a un hueso. En
efecto, en el Génesis se lee: «Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño
sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando
el vacío con carne. De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre
formó a la mujer».



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