La salud es un elemento universal de la vida que puede tratarse como un capital simbólico en sintonía biopsicosocial con su contexto. Aunque a veces es silente, no se percibe o significa de manera estática, sino en movimiento. Tampoco se concibe aislada de la enfermedad y de su aten- ción, de ahí que la definamos como un proceso vi-tal de carácter histórico y social determinado por el acceso a los bienes materiales y no materiales que promueven el bienestar biopsicosocial expresado como crecimiento y desarrollo individual y grupal, sustentables y con sentido humano (García de Alba y Salcedo, 2009: 15). Se ofrece este concepto ante la visión antropológica limitada de la definición-obje-tivo de salud emitida por la Organización Mundial de la Salud ( ), que ha guiado el saber de presta-dores de servicios salud que no consideran las ne-cesidades y satisfactores humanos, 1 a pesar de que las primeras son casi las mismas en todas las cultu-ras y periodos históricos, respecto de las cuales lo que cambia es la forma, los medios, o manera de satisfacerlas
DESCARGA: Saberes culturales y salud: una mirada de la realidad polifacética | Javier E. García de Alba García



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