El estudio muestra que la participación juvenil en radios y otros medios alternativos permite a los jóvenes producir sus propias narrativas, disputar representaciones negativas y fortalecer vínculos comunitarios. Al mismo tiempo, el trabajo reflexiona sobre los límites estructurales que impone la pobreza urbana y cómo estas experiencias comunicativas se inscriben en procesos más amplios de inclusión y exclusión social.



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